domingo, 13 de diciembre de 2015

Noche y tristeza

Sólo por esta noche déjame con mi tristeza.
Mañana al salir el sol, tal vez me haya dormido
y sus rayos me encuentren con la cabeza fresca;
sentiré el despertar de un nuevo día y,
quizás con la misma calidez del canto de los pájaros,
me sacudiré las sombras frías con una taza de té.
Pero ahora no, déjame mis lágrimas
las necesito al amparo de esta oscuridad
déjame  beberlas y emborracharme en ellas
como en cada sueño viejo, que se disfraza y se va.
Y déjame también el aire vacío
interminable, lo necesito para manotear
y que mis movimientos no me hundan otra vez,
y que mis movimientos no me hundan aún más.
Sólo una noche pido
sentir que estar triste no está mal
que la tristeza no es debilidad
que en mis momentos a solas puedo expresar mi verdad
y no es otra cosa que esto: un alma que quiere llorar.
O gritar.
O volar.

(Mañana fingiré que dormí desde las diez y maquillaré mis ojeras).


No hay comentarios:

Publicar un comentario