Una chica camina hacia la arboleda
bajo un cielo anaranjado
a kilómetros de la civilización.
Los brazos, apenas separados de su cuerpo
se convierten en remolinos
difuminándose con el prado amarillo.
La chica está de espaldas
yendo hacia el horizonte
en busca de la luz.
Sólo aves que sobrevuelan.
Nadie más se presenta.
Ella ha elegido ese sitio porque
sin saberlo, alguien lo soñó para ella.
El chico que observa,
que está allí sin estar.
Él simplemente sueña
con una chica de cabellos rojos
que se aleja.
El atardecer estático
parece una fotografía
o un cuadro de pintura fresca.
Y el chico está en un museo
desde donde lo contempla;
los trazos son poco claros,
la textura es imperfecta.
- Creo que es impresionista -
susurra a su lado ella.
Él se voltea y la ve,
con sombrero de ala negra
pero ella ya está de espaldas,
por el pasillo se aleja...
Y cuando él quiere correr
sus piernas se hacen arena.
El chico abre los ojos,
encuentra el papel sobre la mesa
y lee.
Allí ha escrito el mismo sueño
una letra más pequeña.
Y levanta la cabeza.
Aunque no descubre a nadie,
siente que ella anda cerca...
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